En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: «La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero ni morral ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’ «.

Querido hermano: Haz lo posible por venir a verme cuanto antes, pues Dimas, prefiriendo las cosas de este mundo, me ha abandonado y ha partido a Tesalónica. Crescencio se fue a Galacia, y Tito, a Dalmacia. El único que me acompaña es Lucas. Trae a Marcos contigo, porque me será muy útil en mis tareas. A Tíquico lo envié a Éfeso.

Cuando vengas, tráeme el abrigo que dejé en Tróade, en la casa de Carpo. Tráeme también los libros y especialmente los pergaminos.

Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho daño. El Señor le dará su merecido. Cuídate de él, pues se ha opuesto tenazmente a nuestra predicación.

La primera vez que me defendí ante el tribunal, nadie me ayudó. Todos me abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos.

Jesús falta en las ideologías: su ternura, su amor y su mansedumbre. Y las ideologías siempre son rígidas. Rígidas en todo sentido. Y cuando un cristiano se hace discípulo de una ideología, ha perdido la fe: ya no es discípulo de Jesús, es discípulo de esta forma de pensar, de esto… Y por eso Jesús les dice: «Se han llevado la llave del conocimiento». El conocimiento de Jesús se transforma en un conocimiento ideológico e incluso moralista, porque estas personas le cerraron la puerta con tantas prescripciones. (…) Y cuando un profeta o un buen cristiano los reprende, hacen lo mismo que con Jesús: «Cuando salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a tratarlo con hostilidad —estos ideólogos son hostiles— y a obligarlo a hablar de muchos temas, tendiéndole trampas —son insidiosas— para atraparlo en alguna palabra que salga de su propia boca». Pidamos al Señor la gracia, primero: no dejar de orar, para no perder la fe, para mantener la humildad. Y así no nos cerraremos, cerrando el camino al Señor. (Papa Francisco – Homilía en Santa Marta, 17 de octubre de 2013)

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