Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses 

Colonsenses 2, 12-14

Hermanos: Por el bautismo fueron ustedes sepultados con Cristo y también resucitaron con él, mediante la fe en el poder de Dios, que lo resucitó de entre los muertos.

Ustedes estaban muertos por sus pecados y no pertenecían al pueblo de la alianza. Pero él les dio una vida nueva con Cristo, perdonándoles todos los pecados. Él anuló el documento que nos era contrario, cuyas cláusulas nos condenaban, y lo eliminó clavándolo en la cruz de Cristo.

Génesis 18, 20-32

En aquellos días, el Señor dijo a Abraham: «El clamor contra Sodoma y Gomorra es grande y su pecado es demasiado grave. Bajaré, pues, a ver si sus hechos corresponden a ese clamor; y si no, lo sabré».

Los hombres que estaban con Abraham se despidieron de él y se encaminaron hacia Sodoma. Abraham se quedó ante el Señor y le preguntó: «¿Será posible que tú destruyas al inocente junto con el culpable? Supongamos que hay cincuenta justos en la ciudad, ¿acabarás con todos ellos y no perdonarás al lugar en atención a esos cincuenta justos? Lejos de ti tal cosa: matar al inocente junto con el culpable, de manera que la suerte del justo sea como la del malvado; eso no puede ser. El juez de todo el mundo ¿no hará justicia?» El Señor le contestó: «Si encuentro en Sodoma cincuenta justos, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos».

Abraham insistió: «Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza. Supongamos que faltan cinco para los cincuenta justos, ¿por esos cinco que faltan, destruirás toda la ciudad?» Y le respondió el Señor: «No la destruiré, si encuentro allí cuarenta y cinco justos».

Abraham volvió a insistir: «Quizá no se encuentren allí más que cuarenta». El Señor le respondió: «En atención a los cuarenta, no lo haré».

Abraham siguió insistiendo: «Que no se enoje mi Señor, si sigo hablando, ¿y si hubiera treinta?» El Señor le dijo: «No lo haré, si hay treinta».

Abraham insistió otra vez: «Ya que me he atrevido a hablar a mi Señor, ¿y si se encuentran sólo veinte?» El Señor respondió: «En atención a los veinte, no la destruiré».

Abraham continuó: «No se enoje mi Señor, hablaré sólo una vez más, ¿y si se encuentran sólo diez?» Contestó el Señor: «Por esos diez, no destruiré la ciudad».

Señor Dios, protector de los que en ti confían , sin ti, nada es Fuerte, ni santo; multiplica sobre nosotros tu misericordia para que , bajo tu dirección, deB tal modo nos sirvamos ahora de los bienes pasajeros , que nuestro corazón esté puesto en los bienes eternos. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos…..Amén…           

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