Archivo de la categoría ‘Palabras del Santo Padre’

Esto de quitar la capacidad de comprender la revelación de Dios, de comprender el corazón de Dios, de comprender la salvación de Dios -la clave del conocimiento- podemos decir que es un olvido grave. Se olvida la gratuidad de la salvación; olvidamos la cercanía de Dios y olvidamos la misericordia de Dios. Y quienes olvidan la gratuidad de la salvación, la cercanía de Dios y la misericordia de Dios, les han quitado la llave del conocimiento. Para ellos Dios es quien hizo la ley. Y este no es el Dios de la revelación. El Dios de la revelación es Dios que comenzó a caminar con nosotros desde Abraham hasta Jesucristo, Dios que camina con su pueblo. Y cuando perdemos esta relación cercana con el Señor, caemos en esta mentalidad obtusa que cree en la autosuficiencia de la salvación con el cumplimiento de la ley. La cercanía de Dios (Homilía Santa Marta, 19 de octubre de 2017)

A quienes que Jesús reprende: «gente que sigue la religión del maquillaje: la apariencia, el aparentar, el hacer como que, pero dentro…». Para ellos, subrayó el Papa, Jesús usa «una imagen muy fuerte: “vosotros sois como los sepulcros blanqueados, bonitos por fuera pero dentro llenos de huesos, de muertos. «Pidamos al Señor que no nos cansemos de ir por este camino, de no cansarnos de rechazar esta religión del aparentar, del parecer, del hacer como que…». Y proceder «silenciosamente, haciendo el bien, gratuitamente como nosotros gratuitamente hemos recibido nuestra libertad interior» (Homilía Santa Marta, 11 de octubre de 2016)

«¿Qué haré para heredar la vida eterna?», es decir, la felicidad (v. 17). «Vida eterna» no es sólo la vida del más allá, sino que es la vida plena, realizada, sin límites. ¿Qué debemos hacer para alcanzarla? La respuesta de Jesús resume los mandamientos que se refieren al amor al prójimo. A este respecto, ese joven no tiene nada que reprocharse; pero evidentemente la observancia de los preceptos no le basta, no satisface su deseo de plenitud. (…) Sólo acogiendo con humilde gratitud el amor del Señor nos liberamos de la seducción de los ídolos y de la ceguera de nuestras ilusiones. El dinero, el placer, el éxito deslumbran, pero luego desilusionan: prometen vida, pero causan muerte. El Señor nos pide el desapego de estas falsas riquezas para entrar en la vida verdadera, la vida plena, auténtica y luminosa. (Ángelus, 11 de octubre de 2015)

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