Archivo de la categoría ‘Palabras del Santo Padre’

¿Con qué rasero mido a los demás? ¿Con qué rasero me mido a mí mismo? ¿Es un rasero generoso, lleno del amor de Dios, o un rasero de bajo nivel? Y con este rasero seré juzgado, no será otro: ese, precisamente el que yo hago. ¿Cuál es el nivel en el que he puesto mi listón? ¿Un nivel alto? Debemos reflexionar sobre esto. Y lo vemos no solo, no tanto en las cosas buenas o malas que hacemos, sino en nuestro estilo de vida actual. (…) Y como cristiano, me pregunto cuál es el punto de referencia, la piedra de toque para saber si estoy al nivel cristiano, al nivel que Jesús desea. Es la capacidad de humillarme, es la capacidad de sufrir humillaciones. A un cristiano que no es capaz de soportar las humillaciones de la vida le falta algo. Es un cristiano de fachada, o un cristiano egoísta. (…) «Con la medida con que midan, se les medirá», la misma medida. Si sigo un modelo cristiano, siguiendo a Jesús en su camino, seré juzgado por ese modelo, con mucha, mucha piedad, mucha compasión, mucha misericordia. Pero si mi modelo es mundano y solo uso la fe cristiana —sí, lo hago, voy a misa, pero vivo como una persona mundana— seré medido por ese modelo. (Francisco – Homilía en la Misa en Casa Santa Marta, 30 de enero de 2020)

Un sembrador, bastante original, sale a sembrar, pero no se preocupa de dónde cae la semilla. La arroja incluso donde es improbable que dé fruto: en el camino, entre las piedras, entre los espinos. Esta actitud sorprende a los oyentes y los lleva a preguntarse: ¿por qué? Estamos acostumbrados a calcular las cosas —y a veces es necesario—, ¡pero esto no vale en el amor! La forma en que este sembrador «derrochador» arroja la semilla es una imagen de la forma en que Dios nos ama. Es cierto que el destino de la semilla depende también de la forma en que la acoge el terreno y de la situación en que se encuentra, pero ante todo, con esta parábola, Jesús nos dice que Dios arroja la semilla de su palabra sobre todo tipo de terreno, es decir, en cualquier situación en la que nos encontremos: a veces somos más superficiales y distraídos, a veces nos dejamos llevar por el entusiasmo, a veces estamos agobiados por las preocupaciones de la vida, pero también hay momentos en los que estamos disponibles y acogedores. Dios confía y espera que tarde o temprano la semilla florezca. Él nos ama así: no espera a que seamos el mejor terreno, siempre nos da generosamente su palabra. Quizás precisamente al ver que Él confía en nosotros, nazca en nosotros el deseo de ser un terreno mejor. Esta es la esperanza, fundada sobre la roca de la generosidad y la misericordia de Dios.  (León XIV – Audiencia general, 21 de mayo de 2025)

Esta palabra de Jesús, si lo pensamos bien, genera una forma nueva de entender la familia. (…)  por lo que el vínculo más fuerte, más importante para nosotros cristianos ya no es el de sangre, sino que es el amor de Cristo. Su amor transforma la familia, la libera de las dinámicas del egoísmo, que derivan de la condición humana y del pecado, la libera y la enriquece con un vínculo nuevo, aún más fuerte pero libre, no dominado por los intereses y las convenciones del parentesco, sino animado por la gratitud, el renacimiento, el servicio recíproco.  (…) Jesucristo nos ha llamado a formar parte de su familia, en la cual lo que cuenta es hacer la voluntad del Padre que está en los cielos. Y esta nueva familia de Jesús, mientras da un sentido nuevo a las relaciones familiares —entre los cónyuges, entre padres e hijos, entre hermanos—, al mismo tiempo hace “fermentar” también la vida de la comunidad eclesial y de la civil. Por ejemplo, hace crecer la gratuidad, el respeto, la acogida, y otros valores humanos. (…) Y así en la ciudad, en los pueblos, en las parroquias, la palabra “fraternidad” no es solo una bonita forma de hablar, un ideal para soñadores, sino que tiene un fundamento, Jesucristo, que nos ha hecho a todos hermanos y hermanas, y tiene un camino, el Evangelio, es decir el camino para caminar en el amor, en el servicio, en el perdón, en el llevar los pesos los unos de los otros. (Francisco – Discurso a la peregrinación de la diócesis de Asti, 5 de mayo de 2023)

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