En aquellos días, Ana llevó a Samuel, que todavía era muy pequeño, a la casa del Señor, en Siló, y llevó también un novillo de tres años, un costal de harina y un odre de vino.

Una vez sacrificado el novillo, Ana presentó el niño a Elí y le dijo: “Escúchame, señor: te juro por mi vida que yo soy aquella mujer que estuvo junto a ti, en este lugar, orando al Señor. Éste es el niño que yo le pedía al Señor y que él me ha concedido. Por eso, ahora yo se lo ofrezco al Señor, para que le quede consagrado de por vida”. Y adoraron al Señor.

Señor Dios, que mirando al Hombre caído en la Muerte del pecado, quisiste rescatarlo con la llegada de tu Unigénito, Concede, a quienes confesamos con humilde fervor su encarnación , que merezcamos también gozar de la compañía de nuestro Redentor. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos…Amén…

Dios de eterna majestad , que quisiste que la inmaculada Virgen María ,por el anuncio del Ángel, recibiera en su seno a tu palabra inefable y convertida en morada de la divinidad, quedará llena del Espiritu Santo , haz que rogamos, que , siguiendo tu ejemplo, seamos capaces de estar humildemente sujetos a tu voluntad – Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos…Amén

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